2+5=7
¿Nos harán un siete?
Recuerdo el primer día que leí una noticia sobre el mirador del palmeral. Nuestros falsos amigos que gestionan nuestro consistorio explicaban que les apetecía contruir un mirador para "dotar a la ciudad de un elemento emblemático desde el que se pueda contemplar el Palmeral de Elche,... y revalorizar el cultivo agrícola de palmeras de tradición árabe (¿quién cree que esto va a revalorizar el cultivo?), formado por huertos declarados Patrimonio de la Humanidad" y que además habían considerado que algún arquitecto de la zona podría ser la mejor elección. Parece una buena reflexión, pensé yo, por aquí hay gente capaz de hacer un proyecto bueno, bonito y bizarro.
Pasados unos meses un manotazo me sacudió el careto al comprobar que nuestro "progre" alcalde se había pasado al lado oscuro. Leí espantado que ahora prefería que el proyectista fuese un arquitecto de renombre que solo con su firma fuese capaz de atraer y maravillar a los turistas. Ya me lo estaba imaginando: "mira pá, este pirulí está construío por el arquitecto ese del postre, el del flan, el del pan, y qué blanquito y aerodinámico, tiene que correr un huevo", "sí hijo mío, ha meresío la pena visitar este pueblo". Ya la hemos cagao, nos van a plantar un monolito que costará más que el oro que cagó el moro y nos quedaremos con la cara de tontos, pensé yo.
Por lo visto, la situación social que estamos viviendo o algún avispado consejero que escucharía alguna crítica, hizo meditar a mi vecino y orientar su decisión de contratar una estrella del firmamento hacia algo intermedio que contente a borregos y radicales. Para los borregos presentaría varios arquitectos del star system y para contentar a los radicales libres convocaría un concurso donde, con suerte y un proyecto bonito a la vez que barato y bizarro (sí, me repito más que el foie gras), podría un arquitecto común alcanzar la gloria in excelsis.
Por lo visto se expuso en la Lonja del Ayuntamiento algo de información sobre los 5 famosos que han sido invitados, pero creo que ya no es posible ver nada excepto esta chorrada pretenciosa y seudoenigmática en una de las ventanas de la Lonja:

Los arquitectos comunes podrán ser 2, elegidos en una primera fase del concurso, y que, en la segunda fase, se las verán contra el fuerte equipo de los famosos.
Vídeo de presentación del concurso:
¡Qué modenno! A quién le pique, que se rasque. Yo me dejo las uñas crecer.
Recuerdo el primer día que leí una noticia sobre el mirador del palmeral. Nuestros falsos amigos que gestionan nuestro consistorio explicaban que les apetecía contruir un mirador para "dotar a la ciudad de un elemento emblemático desde el que se pueda contemplar el Palmeral de Elche,... y revalorizar el cultivo agrícola de palmeras de tradición árabe (¿quién cree que esto va a revalorizar el cultivo?), formado por huertos declarados Patrimonio de la Humanidad" y que además habían considerado que algún arquitecto de la zona podría ser la mejor elección. Parece una buena reflexión, pensé yo, por aquí hay gente capaz de hacer un proyecto bueno, bonito y bizarro.
Pasados unos meses un manotazo me sacudió el careto al comprobar que nuestro "progre" alcalde se había pasado al lado oscuro. Leí espantado que ahora prefería que el proyectista fuese un arquitecto de renombre que solo con su firma fuese capaz de atraer y maravillar a los turistas. Ya me lo estaba imaginando: "mira pá, este pirulí está construío por el arquitecto ese del postre, el del flan, el del pan, y qué blanquito y aerodinámico, tiene que correr un huevo", "sí hijo mío, ha meresío la pena visitar este pueblo". Ya la hemos cagao, nos van a plantar un monolito que costará más que el oro que cagó el moro y nos quedaremos con la cara de tontos, pensé yo.
Por lo visto, la situación social que estamos viviendo o algún avispado consejero que escucharía alguna crítica, hizo meditar a mi vecino y orientar su decisión de contratar una estrella del firmamento hacia algo intermedio que contente a borregos y radicales. Para los borregos presentaría varios arquitectos del star system y para contentar a los radicales libres convocaría un concurso donde, con suerte y un proyecto bonito a la vez que barato y bizarro (sí, me repito más que el foie gras), podría un arquitecto común alcanzar la gloria in excelsis.
Por lo visto se expuso en la Lonja del Ayuntamiento algo de información sobre los 5 famosos que han sido invitados, pero creo que ya no es posible ver nada excepto esta chorrada pretenciosa y seudoenigmática en una de las ventanas de la Lonja:
Los arquitectos comunes podrán ser 2, elegidos en una primera fase del concurso, y que, en la segunda fase, se las verán contra el fuerte equipo de los famosos.
Vídeo de presentación del concurso:
¡Qué modenno! A quién le pique, que se rasque. Yo me dejo las uñas crecer.
¿Creéis que ganarán los famosos, los mortales, los solteros o los casados, los periodistas o los futbolistas? ¿Cuánto costará subir al mirador, 2+5€ o te llevarán a burriquito? ¿Se podrá alcanzar algún dátil desde él? ¿Crecerán las palmeras más sanas en su perímetro cercano? ¿Se accederá mediante rampa sinuosa y kilométrica? ¿Será la obra un pozo sin fondo que multiplicará el presupuesto inicial por querer ejecutar una estructura imposible e impresionante?
¿Nos harán un 7 en el bolsillo? Seguro, 2+5=7.